DEPORTE I DEL OPORTUNISMO A LO OPORTUNO

Es común que la dirigencia deportiva sea vista como el primer peldaño en la carrera política de alguien y los reconocimientos a deportistas destacados como un buen pretexto para lograr cobertura mediática en el intento de asociar la imagen de un político a la positiva emoción que genera una gesta deportiva.

La verdad sea dicha, las conquistas de los deportistas ecuatorianos han sido producto más del esfuerzo individual que de la implementación de políticas públicas que los apoyen consistentemente. En 2001 el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes se comprometió a destinar el 1.5% de su presupuesto a un programa de becas para deportistas denominado “Ecuadeportes”, en 2.005 mediante Ley se pretendió institucionalizar este programa pero su implementación siempre fue deficiente, en 2013 el Ministerio de Deporte emprende en el Plan Nacional de el Alto Rendimiento que persiste hasta la actualidad, aunque los recursos destinados todavía parecerían insuficientes.

El apoyo a los deportistas de élite debe asumirse como política de Estado y con los ajustes que sean pertinentes deberíamos generar un gran consenso sobre la necesidad de ampliar el Plan de Alto Rendimiento, lo que significa que cada vez sean más los deportistas que se suman al programa en virtud de su desempeño y que el financiamiento por deportista cada vez sea mejor.

Es importante una reflexión profunda sobre el rol que puede jugar el deporte en el desarrollo integral del país y el impacto en nuestra sociedad de triunfos como el de Pancho Segura, Jorge Delgado, Andrés Gomez, Jefferson Perez o la selección de fútbol que clasificó a mundiales y, en los últimos meses, los de Alex Quiñonez, Glenda Morejón, Alfredo Campo, Jefferson Cepeda, Valentina Dávalos, Samantha Arévalo, la selección sub20 de fútbol en el mundial de Polonia, Richard Carapaz y de tantos otros con los que estoy siendo injusto por no nombrarlos.

Cuando un compatriota o un equipo nacional alcanza un triunfo nos llenamos de orgullo, nos sentimos parte de una nación y la proclamamos al unísono con el grito de: Ecuador, Ecuador, Ecuador. Al sentir como propio el desempeño extraordinario de un afroecuatoriano, un indígena, un mestizo o un blanco inconscientemente valoramos la riqueza de nuestra diversidad étnica y cultural. Los deportistas de élite en la práctica se convierten en un especie de héroes nacionales que en la alta competencia encarnan los valores que la sociedad aprecia por lo que se convierten en referentes paradigmáticos y nos llevan a asociar nuestra identidad nacional a la capacidad de logro.

En la consolidación de los estados nación es fundamental disponer de estos referentes para trasmitir un acervo de creencias y valores que pueden potenciar la búsqueda de grandes objetivos nacionales; el aparecimiento de estos héroes no puede ser producto de la fortuna de un individuo al que casualmente se le presentaron oportunidades que sabiamente las supo aprovechar sino que debe ser la consecuencia de acciones políticas oportunas que institucionalicen un proceso efectivo de detección, selección y formación de talentos.

Es fundamental que los políticos seamos oportunos haciendo un adecuado diagnóstico del grado de institucionalización de este proceso para así impulsar los ajustes que sean necesarios porque si solo aparecemos para las fotos junto al deportista exitoso no pasearemos de ser calificados como OPORTUNISTAS.

Publicado por

AXEA65

Yo soy hecho en Ecuador. Soy de razón y de pasión de soñar y realizar. Asambleísta Nacional. Función anterior: Ministro de Educación.

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