BANGLADESH ¿PAÍS DE EMPRENDEDORES?

En 2014 visité Bangladesh invitado por la UNESCO para recibir en representación de Ecuador un galardón por el programa de alfabetización y educación básica para jóvenes y adultos; en el trayecto del aeropuerto al hotel llamó mi atención la inmensa cantidad de vendedores ambulantes, es que en Bangladesh buena parte de su población apenas sobrevive con lo poco que puede lograr vendiendo en la calle.

Al respecto, haré dos preguntas que parecen absurdas pero necesarias en el Ecuador de hoy:

1. ¿Qué impulsa a los vendedores ambulantes de Bangladesh a salir a las calles en busca de algún ingreso, su instinto de supervivencia o su espíritu emprendedor?
2. ¿La suma de estas iniciativas individuales será suficiente para que Bangladesh deje de ser uno de los países más pobres del mundo?

Desde la perspectiva de las ciencias sociales la respuestas son obvias, sin embargo, después de que un alto dirigente empresarial ecuatoriano y el presidente Lenín Moreno ponderaban las virtudes emprendedoras de los ecuatorianos, el primero inspirado en la foto de una persona que en su moto llevaba una lavadora de ropa para dar servicio a domicilio y, el segundo, en un niño de cinco años que vendía vasos con gaseosa en la calle, da la impresión que está teniendo éxito el esfuerzo global de los tanques de pensamiento conservadores que buscan elevar la “filosofía” de los libros de autoayuda a la categoría de teoría del desarrollo y reemplazar postulados científicos por dogmas funcionales a intereses muy particulares.

Efectivamente, desde los sectores más conservadores se construye el relato de que la pobreza es solo consecuencia de la pereza de las persona, que es sufienciente con proponerse trabajar duro para lograr abundancia material y, para corroborar lo dicho, se presentan un par de casos excepcionales que demostrarían la aseveración, es decir, se pasa del coloquial “la excepción confirma la regla” a “la excepción es la regla”.

De esta forma, se deslindan responsabilidades sociales y se avanza al discurso de que el Estado no debe castigar con impuestos a los “virtuosos” millonarios que han acumulado riquezas como consecuencia de su gran esfuerzo individual; el discurso traducido en acciones gubernamentales implica el desmontaje de los sistemas de redistribución con lo que aumentan en el corto plazo las ganancias de unos pocos, crece la desigualdad, se incrementa la pobreza y, siendo irónico, el instinto de supervivencia puya al “espíritu emprendedor” para que salga a buscar ingresos pero además los padres envían a sus hijos a trabajar en la calle desde muy pequeños para sembrar en ellos el valor del trabajo aunque eso suponga dejar de jugar o asistir a la escuela.

Entonces, Bangladesh no saldrá de la pobreza por más esfuerzo que hagan sus vendedores ambulantes, esa economía de subsistencia solo logrará reproducir el círculo de la pobreza que únicamente se romperá con una férrea voluntad de justicia social, con la distribución y redistribución de la riqueza que permita dotar a las nuevas generaciones de verdaderas competencias emprededoras orientadas a agregar valor a la producción nacional, a innovar, a transformar, a desarrollar el país y a ser solidario con los que menos tienen.

Ojalá en el futuro no sea necesario galardonar a los países por intentar hacer justicia con quienes en el pasado fueron olvidados por el Estado, ojalá pronto no sean necesarios programas de alfabetización y educación básica de adultos que viven en condiciones de pobreza porque se les obligó a “competir” en la vida con los ojos vendados y las manos atadas, ojalá nunca tengamos “monitos” en la calle buscando sobrevivir en una jungla de codicia.

Publicado por

AXEA65

Yo soy hecho en Ecuador. Soy de razón y de pasión de soñar y realizar. Asambleísta Nacional. Función anterior: Ministro de Educación.

Un comentario en “BANGLADESH ¿PAÍS DE EMPRENDEDORES?”

  1. Muy claro, Augusto Espinosa. El problema es que este tipo de análisis no cala en la concepción materialista de alguien como Lenin Moreno, que pretende crear “riqueza” a cualquier costo.
    Ojalá entendiera que cada niño que no estudia por tener que trabajar, está destinado indefectiblemente a la pobreza, a procrear hijos de su misma condición socioeconómica y hasta a la delincuencia.

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