Flexibilización laboral o mejor del capital

Los economistas ortodoxos sostienen que los problemas estructurales de desempleo y subempleo se resuelven con la flexibilización del “mercado” laboral porque, según ellos, esto es la consecuencia de un desajuste entre oferta y demanda de trabajo cuyo origen sería la rigidez de los costos laborales. Es decir, asumen que la retribución total a los trabajadores está por encima del nivel de equilibrio lo que provocaría que los empresarios no estén dispuestos a pagar tanto para contratar. El discurso se refuerza cuando la economía atraviesa ciclos de contracción o estancamiento.

En consecuencia, la propuesta que hacen para resolver el problema estructural de falta de empleo y procurar reactivar la economía es la famosa flexibilización laboral lo que en el fondo implica una reducción de costos laborales o, dicho de otra manera, de los ingresos de los trabajadores.

Esto haría suponer que los empresarios siempre están dispuestos a arrancar nuevos proyectos o expandir los que están en operación con la condición de que los costos de trabajo estén en un nivel suficientemente bajo para así garantizar su expectativa de márgen de ganancia; si se asume esto como cierto pero adicionalmente se considera al trabajo como cualquier otra mercancía y a los trabajadores como personas dispuestas a recibir salarios precarios para palear en algo sus necesidades entonces la economía crecería junto con las ganancias de los empresarios, con la desigualdad social y con la pobreza.

Es decir, si el objetivo de la Economía sería solo lograr crecimiento económico, al menos teóricamente, la estrategia funcionaría provocando una expanción de la actividad productiva gracias al incremento de márgenes de ganancias de los empresarios aunque el costo lo asumirían los trabajadores cuyos ingresos no alcanzarían siquiera para comprar una canasta básica.
Éticamente no podemos asumir que el objetivo de la Economía sea mejorar la condición de unos pocos a costa del sacrificio de las mayorías, es necesario establecer que el gran desafío es la erradicación definitiva de la pobreza y la construcción de sociedades que vivan en armonía con el ambiente.
En consecuencia, en lugar de exigir, mediante la flexibilización laboral, sacrificio a los que más necesitan por qué no pedimos flexibilización del capital a quienes tienen fortuna y la mayor parte de sus ingresos los destinan a consumo suntuario. Esto implica establecer razonables niveles de retorno al capital, limitar la diferencia salarial al interior de las empresas y asumir que la variable remuneraciones totales de los trabajadores sea inflexibles a la baja.

Si la fuente primaria de competitividad deja de ser la explotación laboral entonces el verdadero empresario tendría el incentivo suficiente para innovar, agregar valor a su producción y lograr que el justo componente salarial tenga un peso menor en la estructura de costos; esto genera una dinámica económica que posibilita el crecimiento transformador con justicia social.

Pero mientras sigamos anclados a viejos paradigmas primario agro exportadores o de industrialización elemental que demanda poco ingenio empresarial y mucha mano de obra poco calificada entonces la única posibilidad de seguir siendo el país subdesarrollado con unos cuantos privilegiados está en la flexibilización laboral

Publicado por

AXEA65

Yo soy hecho en Ecuador. Soy de razón y de pasión de soñar y realizar. Asambleísta Nacional. Función anterior: Ministro de Educación.

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