ALIMENTACIÓN ESCOLAR PARA IGUALAR OPORTUNIDADES

La adecuada nutrición es fundamental para que los seres humanos nos desempeñemos óptimamente en cada una de las actividades que realizamos, es absolutamente trascendente para el crecimiento y desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes.

Sabemos que la insuficiente nutrición desde el nacimiento y/o durante la etapa escolar limita el aprendizaje por lo que aquellos niños, niñas y adolescentes que la sufren estarán durante toda la vida en desventaja en relación a aquellos cuya alimentación fue adecuada. De nada sirve invertir en infraestructura, en equipamiento de escuelas o en capacitación de los docentes si los estudiantes no están en óptimas condiciones para aprender.

Por esta razón, la política educativa debe necesariamente comenzar por garantizar el derecho fundamental a una alimentación adecuada desde el nacimiento hasta la finalización de la vida escolar; cuando las familias tienen la posibilidad de proveer de alimento suficientes a los hijos quizá baste con implementar programas de educación nutricional y emprender campañas para promover hábitos alimentacios sanos pero cuando existe pobreza le corresponde al Estado asumir la responsabilidad de dotar la totalidad o buena parte de la dieta diaria requerida por los infantes y la población en edad escolar.

En el Ecuador el ingresos promedio de los empleados y subempleados es de apenas 320 dólares que corresponde solo al 45% de la canasta básica, la pobreza por ingreso es de 25,5% y la multidimensional llega al 37,9% lo que nos hace deducir que la mayor parte de familias tienen carencias que pudieran poner en riesgo la óptima nutrición de sus hijos y, en consecuencia, esto se convierte en un problema a resolver si efectivamente pretendemos igualar oportunidades y transformar la realidad de los que menos tienen.

En este sentido, desde la década de los 80 del siglo XX el país implementó un programa de alimentación escolar cuya cobertura se incrementó sustancialmente durante el gobierno del presidente Rafael Correa Delgado hasta llegar en 2017 a asignar un presupuesto de 200 millones de dólares para atender a más de tres millones de estudiantes desde educación inicial hasta bachillerato, es decir, casi el 89% de los matriculados en el sistema público de educación recibía alimentos. El aporte de energía para los niños de 3 y 4 años llegaba al 42% del requerimiento diario, para los estudiantes de 5 a 9 años al 23%, para los de 10 a 14 al 16% y para los de 15 a 18 al 13%, en tanto que los valores de cobertura de proteína eran: 27%, 15%, 11% y 9%, respectivamente.

Sin duda, habían muchas cosas que podían y debían ser ajustadas en el programa de alimentación escolar, por ejemplo, darle más variedad al menú, privilegiar los alimentos frescos, mejorar la logística de distribución y bodegaje, etc.

Lamentablemente, en el gobierno del presidente Lenín Moreno, mientras desmejoraban los indicadores de empleo y se incrementaba la pobreza en lugar de ampliar la cobertura del programa, mejorar la calidad de los alimentos y aportar con mayor contenido calórico y proteico a los estudiantes, el presupuesto de la alimentación escolar se redujo hasta llegar en 2019 a 135 millones y se supone seguirá reduciéndose en virtud del anuncio ministerial de una focalización mayor.

Para evitar estas decisiones gubernamentales diascrecionales que afectan a los que más necesitan se requiere de una Ley Orgánica de Alimentación Escolar que convierta la adecuada nutrición de los estudiantes en una política de Estado, además genere externalidades positivas como la dinamización de la producción agrícola en cada localidad por el consumo de alimentos frescos o emprendimientos de la economía popular que se constituyan en proveedores del sistema educativo.

El gran objetivo nacional debe ser aportar con el 60% de las necesidades alimenticias diarias de todos los estudiantes del sistema público de educación como un acto de justicia social que permita igualar en algo “el juego” de la vida en el que los pobres participan siempre con enorme desventaja, la inversión en alimentación escolar es uno de las acciones revolucionarias más fecundas por lo que es necesario luchar para que crezca en cantidad y calidad.

Publicado por

AXEA65

Yo soy hecho en Ecuador. Soy de razón y de pasión de soñar y realizar. Asambleísta Nacional. Función anterior: Ministro de Educación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s